Lana, lana, artilea, lã, laine, Volna, wool, Wolle, olann, vlna, μαλλί, шерсть ... palabras diferentes para referirnos al mismo concepto. Paseando por todo el mundo, encontraremos lugares diferentes, culturas diferentes, técnicas más rudimentarias o más industriales, quizás, donde la LANA es la protagonista a la hora de elaborar el tejido de fibra natural por excelencia.

Esta materia prima, el pelaje blanco o marrón que cubre el cuerpo de ovejas, carneros, cabras de angora o de cachemira, alpacas, vicuñas, camellos o conejos de angora, es el punto de partida para la confección de todo tipo de piezas. Con la inestimable colaboración del ganchillo o de las agujas, nuestras manos, asociadas a una infinita paciencia, pueden ser capaces de hacer jerseys, chaquetas, bufandas, gorras, calcetines, bolsos, asideros, cestas, móviles, carteras, marcos, alfombras, collares ... y todo lo que la imaginación le sugiera a cada uno.

A nivel industrial, las características mantas surgidas de los telares a velocidad vertiginosa, producidas durante décadas en las fábricas proporcionaron el pan y el fiambre a miles de trabajadores. También otra elaboración salió de la industria fabril, la ropa militar, que a finales del siglo XIX y debido a los conflictos bélicos acaecidos en ultramar fue exportada en Puerto Rico, Cuba, Filipinas ...

Cierto es que en estas tierras, las fábricas textiles, que tanta fama y expansión consiguieron, entraron en declive. Aniquiladas por empresas dedicadas a otros tipos de tejidos, la utilización de la lana en el día a día se ha visto sustituida por fibras sintéticas, producidas a gran escala con un coste de elaboración ostensiblemente menor y con mayor capacidad de resistencia.

La lana está presente en la cultura popular. Si le dicen que "tiene lana en la nuca", le están tachando de ignorante. En este caso, no se quede con el reproche. Aclaren el tema a fin de "sacar la lana limpia" ...

  

Caterina Ramis Cabrer

16 de agosto 2018